sábado, 18 de abril de 2009

passechàn pel carré basalón


ola, amigos

a véra. la cordillera de lima a laia no me prucupa ni chens ni mique. jo soi un señor asosiao que tendré las uñas más negras que los cojones de un burro pero al fin y al cabo estic carregat de pebrots ante quien haga falta, inclúsive si es tracta del reial pudrit, del chélsit d´abromavich i del sañó mestra (ver foto) o del putu "sursum gorda". aqui donde me vén y aúnque bien paresca lo contrario, me he realisado una purumessa con mí mismo y és la siguiente: si guañem el bunic tiplete vos-su chúru que me pujaré la pica d´escacs amb bastó picat i en sense grampones ni piolín. y si fuera menester haserlo en solilóquio pues yo lo haria.... ja sigui tot per l´atimat clum dels meus amós. hase unos anyos teniamos un imbésil de hotelero en la poltrona presidensiable que tenia més falera per una muntanya sagrada.... pues yo soy de muy diferente, tanto pa las mujeres como pa los massíssos...

a ver. de aperitivo tenemos una setmaneta donde hai que sumar como mínimo nueve puntos de nueve posibles. chetáf, sivilia a casa i can chóto son el objetivo primoroso. no vull dumtes per part del meu equipo, deseo bigotismo y contundénsia en los tres envites pa llegar en condisiones al patit del campo dels ascaróssos vomitorios blancos, donde ya me iria de perlas ni que fuese un puntet, u sigui un empàtico contra los esbirrios o sicarios del poder establesío. pero mucho ojo porqué después de ese grupetto de encuentros pues nos llega el equipo de l´amic Gust Giddins con ganas de joder la figa y aqui ya no asepto otra cosa que no sigui un triumfu per dos tantos de diferènsia. pasado este partido de anada de semifinals llegó el maraballós sábado de ramos. y no lo digo pas porqué serà semana santa, sino porqué nos jugaremos las garrofas desisivas en la liga contra la compañía ramos & asosiaos, usia contra el real pudrit en su impuro estadio...
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poca broma... que a partir d´are, tots els camins porten a roma. eso sí, sin perder el horisonte de vista que és la lliga. en quinse dias jugamos el partido en el campo los cornúos con la tranquilidat d´espíritu que otorgaria pues el hecho de ir al capdaván de la clamsificassió lliguera. si pensamos tanto en europa pues en puesto de la "v de vendetta" farem la "m de merdetta" a l´estadi del pudrit. poc a poc i bona lletra o "patit a patit" com diria l´amic Pet. un cop passada la batallita en aquel presioso antro, me parese que tenemos la vuelta en l´estràfort-bitch y aqui pás y después glòria, pues la guerra pa llegar a la siudat eterna està más que servía. entonses pa la siguiente cornada nos viene el vilaraial d´en casorla que a falta d´atra història pues querrá jodernos. putsé que per aleshores ja tenim mitcha lliga al sac i no sirà cuestió de adormirse en los laureles por mucha final de copa del dropu que tengamos en m´estalla cuatro dias después. al fin y al cabo una final és una final pero primer la lliga...
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superada (u no) la gran final, retornamos al can-peonato de la santa regularidat con tres partidos más que pueden (u no) ser desisivos, dependiendo del trabajo que haigamos realisado hasta la fecha de autos. yo, sinseramente, espero que la cosa estará resuelta dios mendiante. i allabós sí que podriamos de preparar la hipo-tetíca final de la yuefachampions com cal. en caso contrario pues els nois d´en Gordiola ja poden agafar els bartolos i marchà de vacanses. mientastanto, un servidor irà chinu-chanu passechán pel carré basalón, com un chínchol rebosante de felisidat por los cuatro costados pel fet d´haver cunquistat ni que sea tan sólo el doblete nasional...sin menospresiar la bunica tampurada con la que esa gente nos ha brindado. quiero suponer en un amago de potimismo que allà estarem tots plegats... selebrando alguna coseta. pero ante todo no olblidemos pas lo que debiera ser una gran verdà: "gañando o perdiendo al nostra Barça siempre seguiremos queriendo...."
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hasta otro dia. suédte... i sobretot... salut (que la nesesitarem).
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Fútbol y sufrimiento


"Espero que no juegue Iniesta". Así de contundente se mostró Víctor Muñoz hace dos días pensando en el partido de esta noche en el Coliseum Alfonso Pérez ante el todo poderoso Barcelona. Más claro no pudo ser el ex del Barça cuando se refirió a uno de los grandes motores del conjunto de Guardiola.

Y no le faltaba razón, porque el manchego se ha marcado un auténtico partidazo. Eso sí, tampoco
ayudaba dejar en el banquillo a Uche, Granero y Albín si esperaba sacar algo positivo de la visita
del líder.

No las tenía todas consigo Guardiola porque no dio descanso a ninguno de sus titulares. Tampoco lo hizo en la vuelta de cuartos de final de la Champions, con la eliminatoria sentenciada, ante el
Bayern de Múnich. Guardiola no quiere ningún susto, porque quiere firmar una temporada de ensueño con este equipo. Futbolísitcamente ya lo ha logrado y sólo queda firmarlo con títulos, y el triplete es posible.

El Getafe confiaba en la estadística. El año pasado ya le ganó en Liga en el Coliseum (2-0) Ese año empató en el partido de ida en el Camp Nou (1-1) y hace dos años le remontó las semifinales de la Copa del Rey (4-0) humillando al conjunto entonces dirigido por Rijkaard. Pero este Barça está
imparable y hoy ha batido un nuevo récord: 12 victorias consecutivas a domicilio en Liga.

La primera mitad fue un puro espectáculo futbolístico con un solo color, el azulgrana. O mejor
dicho, el amarillo, ya que el Barça se enfundó la camiseta suplente ante el azulón del Getafe. Eso
sí, más que amarillo parecía dorado, como el juego de Guardiola. Vale su peso en oro ver un partido como el que ha realizado en el primer tiempo el Barça.

Se han agotado los adjetivos para definir el juego que sabe desplegar el conjunto azulgrana. Con
una tripleta de ensueño formada por el pichici de la Liga, un renacido Henry y el mejor jugador del mundo. A eso hay que sumarle a dos mentes prodigiosas como son las de Xavi e Iniesta y la
consistencia que aporta en la medular Sergio Busquets. Y no hay que olvidar la gran temporada del hijo pródigo Piqué, el carácter y solideza que aporta Puyol y no hace falta decir nada de Dani
Alves.

Fue la noche de Stojkovic, cosa que no puede decir Henry. Hasta cuatro claras ocasión de gol tuvo el francés que no supo materializar. El serbio también le sacó un balón imposible a Messi que se
colaba por la misma escuadra y una espectacular tijera de Piqué a bocajarro.

Hoy se cumplían dos años exactos del maradoniano gol que Messi anotó ante el Getafe en el Camp Nou y lo quiso celebrar anotano su veinteavo gol en Liga y dándole tres puntos de oro al conjunto azulgrana. La jugada, como no, made in Barça. Eto'o se la dio a Xavi, el mejor de la Eurocopa la cede al mejor del mundo y éste sienta a tres getafenses y la cruza fuera del alcance de Stojkovic.

El arbitraje de Turienzo Álvarez fue deleznable. Un dudoso penalti sobre Eto'o no pitado es
perdonable, pero el de Mario a Messi era de libro. Tampoco acertó en anular el segundo gol de Messi por un inexistente fuera de juego y le perdonó la segunda amarilla a Contra por una dura falta sobre Busquets.

En la segunda mitad, las fuerzas se igualaron. El cansancio hizo mella en los jugadores azulgranas clasificados para las semifinales de la Champions. El Getafe quiso abordar el barco azulgrana dando entrada al pirata Granero, más tarde entró Albín y luego Uche. Seguramente con los tres de inicio la película habría sido de otro color.

La más clara para los azulones la tuvo Cortés con un centro envenenado que salvó Valdes chocando contra la madera y a punto estuvo de dar un susto Manu del Moral tras un gran centro de Soldado que desvió providencialmente y por milímetros Márquez. Eto'o pudo sentenciar con el tiempo cumplido, pero sólo ante Stojkovic la mandó al poste. Al final el fútbol fue justo. Ganó el mejor.

viernes, 17 de abril de 2009

El Getafe, el gafe y la ocasión


  • En la semana que Keita rubricó con un señor chutazo una espléndida jugada colectiva del equipo en el Allianz Arena que selló el pase a semifinales de Champions, bueno es recordar que fue el maliense quien, con un cabezazo a banana de Alves, diría, empató casi in extremis el partido en el Camp Nou con nuestro rival de hoy. Tanta conexión no puede ser casual y nos conduce a un único fin: Pep, ponlo (y así, de paso, damos cuerda al debate de la conveniencia de Xavi e Iniesta en la media en los partidos de verdad: creo que se ha discutido poco...). Porqué el Getafe es el rival, y el Coliseo Alfonso Pérez Muñoz es el estadio donde al Barça le tocaría sentar cátedra con otra lección magistral de fútbol virtuoso para mentes elevadas, aunque hoy le disculparíamos de tanta maestría si cumple el expediente llanamente (incluso malamente) y sobrevive del partido con los tres puntos en el bolsillo. Poner Getafe en el GPS de la competición de Liga es señalar un libro de ruta más que sabido: campo hostil para el Barça (con sus gentes que dicen ser del Getafe aunque sean más blancos que Bernabeu), rival perro, de los engorrosos para jugar, un entrenador que parece tenernos tomada la medida de manera paranormal y tres puntos en juego que tradicionalmente se resisten y que cuando se consiguen es a base de baños de piedra, sudor y lágrimas (puede que me equivoque, pero fue aquí donde Xavi un día nos dio una victoria mínima emulando a Lampard).  Por tanto, de fácil nada, y el riesgo de pinchar existe, para regocijo maligno. Pero con este Barça que minimiza dificultades y parece divertirse superando adversidades, estadísticas y condicionantes extremos, el éxito es casi una garantía. Hay que romper el gafe de Getafe y mirar el encuentro como una gran ocasión. Posiblemente, Santiago Bernabeu aparte, el Barça juegue esta noche el partido más complicado de lo que le queda de temporada. De ganarlo hoy, podremos empezar a afinar el alirón.  ¿Hace falta más motivación?

jueves, 16 de abril de 2009

La cadireta de fusta


LA CADIRETA DE FUSTA

per Robin

(en español al final)






Ningú de la seva família era culé. Ni tan sols a ningú li agradava el futbol. Ara no recorda per què va començar tot, però sí que recorda un moment precís de la seva infància: aquell en què va decidir que seria tota la vida seguidor del Futbol Club Barcelona -que aleshores les autoritats havien obligat a anomenar Club de Fútbol Barcelona; i ben mirat hauria pogut ser pitjor si hagués quallat el substantiu “balompié”... afortunadament no va ser així-. I recorda que es va asseure a la seva cadireta de fusta, una cadira que semblava feta a la seva mida, davant del televisor en blanc i negre, marca “Iberia”. Era diumenge, i eren dos quarts de vuit. I com cada diumenge a dos quarts de vuit, hi havia futbol per la tele: Televisión Española, l’única que hi havia, “la mejor televisión de España” com es deia sorneguerament.

Però aquell diumenge jugava al Barça al Camp Nou, contra el Saragossa. Abans de començar el partit, va prendre una de les decisions més determinants de la seva vida: sense saber per què, sense ser capaç de recordar cap conversa amb algun company de classe, aquell nen va decidir formalment que seria culé. I malgrat la seva curta experiència, aquell papalloneig dins seu li feia intuir que havia pres una decisió solemne i trascendental.

Ara, transcorreguts més de quaranta anys després d’aquell moment, poc en recorda d’aquell partit. Només creu recordar que el Barça va guanyar per 4 gols a 2, i que jugaven un jugador negret anomenat Mendonça i un altre que es deia Oliveros. I que probablement eren l’interior i l’extrem esquerres, per tant els dos darrers en l’alineació, i els que li van quedar a la memòria. Com li ha quedat també aquella primera samarreta blaugrana, a la qual li va fer cosir a la seva mare el número 7 de Quimet Rifé, el seu primer ídol.

El següent episodi culé que recorda és, com no, la primera visita al Camp Nou. Gràcies a uns carnets de tribuna del jefe del seu pare –aleshores era tan fàcil entrar!- va tenir un seient privilegiat. Mai podrà oblidar aquell moment en què, després de pujar les escales que donen l’accés a les grades, el va colpir una de les visions més grandioses de la seva vida: aquell verd lluent i brillant, encara amb claror de dia, aquella gernació multicolor que ocupava les grades, aquell immens rebombori que s’hi sentia. Es va quedar allà palplantat una estona, gairebé sense esma. Ara, quan de tant en tant visita de nou el Camp, la impressió inicial d’aquella visió encara el sobta i l’emociona. Aquell partit el jugaven el Barça i el Sevilla –que no s’assembla gens a l’Eurosevilla d’avui en dia- i el partit el va guanyar el Barça per un a zero: patint i a les acaballes, amb un gol marcat per un defensa, Gallego. I un altre record: estant de colònies, en una habitació comuna, escoltant el transistor d’un company (en veu baixeta, perquè no ho sentissin els monitors) el 0-1 d’aquella final de Copa contra el Madrid, amb autogol de Zunzunegui. El nen començava a intuir que per ser culé s’havia de patir força.

El nen va créixer i va anar fent-se gran, i el seu amor pels colors blaugrana mai va minvar; tot el contrari. Va haver de marxar de la seva ciutat per anar a la Universitat, i durant aquell període de temps el Barça li va donar l’alegria més gran que havia pogut viure en directe: Basilea. Aquell dia, les rambles eren un formiguer de persones, i els carrers estaven congestionats per cotxes tocant el clàxon... i ell hi era! Tot eren banderes blaugranes, senyeres i una eufòria desbordant, eufòria a la qual, tot i la seva joventut, fins aleshores s’havia mig resignat a renunciar, acostumat com estava al patiment i a la decepció. El Barça era campió de la Recopa d’Europa: partit amb pròrroga –per tant amb patiment però amb recompensa també- visionat incòmodament des del tamburet d’un petit bar-restaurant de Gràcia.

L’exercici de la seva professió el va desplaçar a una altra ciutat, es va casar i va tenir un fill i una filla, i es va ocupar personalment –amb un èxit rotund- de fer-los a tots dos culés impenitents. Acabat d’arribar, doncs, a la nova ciutat, sense gaires coneguts i en plena mudança de pis, va veure en un ambient estrany –habitació transformada temporalment en menjador, televisor col•locat en un emplaçament provisional- el que havia de ser el moment més àlgid de la història blaugrana: Wembley, 111 (de nou pròrroga)... Stòitxkov, Bakero i... Ronald Koeman. Una immensa alegria, viscuda, però, en soledat.

L’home va trobar un aliat blaugrana inesperat a la seva família... política: la seva sogra, culé de sofà i televisor. No havia anat mai al Camp Nou “perquè no m’hi ha dut mai ningú”. Si tot es pogués solucionar tan fàcilment, va pensar... i un dia l’hi va dur. Encara recorda el seu “Jesús, Maria, Josep!!!” quan va veure el verd de la gespa, que li van recordar l’episodi viscut a la seva pròpia infantesa... la primera visita al Camp Nou!!!

L’alegria de la Champions League es va poder repetir anys després, i de nou amb un patiment incontrolable al seu voltant: París. Aquell matí, una amiga li havia enviat un SMS. “Avui serà un dia molt llarg... i ple de nervis”. Però ell s’havia llevat molt tranquil i convençut de la victòria: havia racionalitzat la situació –segurament per no tremolar com una fulla- i s’havia autoconvençut de la victòria. O sigui que va respondre una cosa així com: “Els nervis per ells. Nosaltres som superiors”. Aquesta vegada instal•lats còmodament al sofà, ell i els seus dos fills. El que va passar, ho sabeu tots prou bé. Pel que fa al nostre home, ho va viure tot amb una estranya tranquil•litat. El tio empalat a les reixes del camp abans de començar el partit -¿us en recordeu?-, el gol anul•lat a Giuly, l’expulsió de Lehmann, el gol de Campbell...

Minut 75. La nena estava molt nerviosa: “Papa, què fan, que no marquen?” i el pare: “Tranquil•la, marcaran segur, i no un gol, sinó dos seguits” (toma yoya!!!)

Minut 76. Iniesta, Larsson.....

..... i Eto’o.

Moment brutal. Primer de tot, relax. Buffff! Després rialles, llàgrimes, SMSs, corredisses pel passadís, i sense gairebé temps de païr-ho, Larsson, la pluja... algú xuta, i la desvia el porter. Així ho veié –o no ho veié- l’home. El porter l’havia desviat, enmig de la pluja... i tanmateix, estava segur d’haver vist que la xarxa es bellugava. Però la pilota? On és la pilota? Segon llarguíssim. La pilota apareix mansament dintre de la porteria d’Almunia. Belletti de genolls, clamant al cel... Belletti, Belletti i la pluja...

Belletti... així, doncs, era gol! 2-1. Belletti i la pinya humana al seu damunt. Poc després, el final. I Puyol, posant-se l’orelluda com si fos una barretina. A aquell pare de família, aquell dia li van suar els ulls.

De vegades, l’home i la seva família es desplacen a la seva ciutat natal del cor de Catalunya, on continuen vivint els seus pares. I si hi ha un partit de futbol a la televisió, i sobretot si juga el seu Barça, les passes de l’home s’encaminen d’esma cap a aquella cadireta de fusta del menjador. Els pares s’han canviat de casa, però la cadireta encara hi és.

Quan m’hi assec, no sé què fer de les cames, de tan petita que és. Però és la meva cadireta de fusta.







LA SILLITA DE MADERA

por Robin


En su familia, nadie era culé. Ni tan sólo había nadie a quien le gustara el fútbol. Ahora no recuerda por qué comenzó todo, pero sí que recuerda un momento preciso de su infancia: aquel en que decidió que sería tota su vida seguidor del Futbol Club Barcelona –al que entonces las autoridades habían obligado a denominarse Club de Fútbol Barcelona; y bien mirado, hubiera podido ser peor si hubiese cuajado el sustantivo “balompié”... afortunadamente no fue así-. Y recuerda que se sentó en su sillita de madera, una silla que parecía hecha a su medida, delante del televisor en blanco y negro, marca “Iberia”. Era domingo, y eran las siete y media. Y como todos los domingos a las siete y media, había fútbol en la tele: Televisión Española, la única que había, “la mejor televisión de España” como se la llamaba con sorna.

Pero aquel domingo jugava el Barça en el Camp Nou, contra el Zaragoza. Antes de comenzar el partido, tomó una de las decisiones más determinantes de su vida: sin saber por qué, sin ser capaz de recordar ninguna conversación con algún compañero de clase, aquel niño decidió formalmente que sería culé. Y a pesar de su corta experiencia, aquellas mariposas que notaba por dentro le hacían intuir que había tomado una decisión solemne y trascendental.

Ahora, transcurridos más de cuarenta años después de aquel momento, poco puede recordar de aquel partido. Sólo cree recordar que el Barça ganó por 4 goles a 2, y de un jugador negrito apellidado Mendonça y otro que se llamaba Oliveros. Y que probablemente eran el interior y el extremo zurdos, por tanto los dos últimos en la alineación, y los que le quedaron en la memoria. Como igualmente le ha quedado aquella primera camiseta blaugrana, a la que le hizo coser a su madre el número 7 de Quimet Rifé, su primer ídolo.

El siguiente episodio culé que recuerda es, cómo no, la primera visita al Camp Nou. Gracias a unos carnets de tribuna del jefe de su padre –¡entonces era tan fácil entrar!- tuvo un asiento privilegiado. Nunca podrá olvidar aquel momento en que, después de subir las escaleras que llevan a las gradas, lo impactó una de las visiones más grandiosas de su vida: aquel verde reluciente y brillante, todavía con la luz diurna, aquel gentío multicolor que ocupaba las gradas, aquel inmenso ruido que se oía allí dentro. Se quedó allí un rato paralizado, casi sin aliento. Ahora, cuando de vez en cuando visita el campo de nuevo, la impresión inicial de aquella visión todavía le sorprende y lo emociona. Aquel partido lo jugaban el Barça y el Sevilla –que no se parecía en nada al Eurosevilla de hoy en día- y lo ganó el Barça por uno a cero: sufriendo y a pocos minutos del final, con un gol marcado por un defensa, Gallego. Y otro recuerdo: estando de colonias, en una habitación común, escuchando el transistor de un compañero (en voz bajita, para que no lo oyeran los monitores) el 0-1 de aquella final de Copa contra el Madrid, con autogol de Zunzunegui. El niño empezaba a intuir que para ser culé habría que sufrir mucho.

El niño creció y fue haciéndose mayor, mas su amor por los colores blaugrana nunca menguó: todo lo contrario. Tuvo que irse de la ciudad para ir a la Universidad, y durante aquel período de tiempo el Barça le dio la mayor alegría que pudo vivir en directo: Basilea. Aquel día, las ramblas eran un hormiguero humano, y las calles estaben congestionadas por vehículos tocando el claxon... ¡y él estaba allí! Por todas partes, banderas blaugrana, senyeres y una euforia desbordante, euforia a la cual, a pesar de su juventud, hasta entonces estaba casi resignado a renunciar, acostumbrado como estaba al sufrimiento y al desengaño. El Barça era campeón de la Recopa de Europa: partido con prórroga –por lo tanto con sufrimiento pero también con recompensa- visionado incómodamente desde el tamburete de un pequeño bar-restaurante de Gràcia.

El ejercicio de su profesión lo desplazó a otra ciudad, se casó y tuvo un hijo y una hija, y se ocupó personalmente –con un éxito rotundo- de hacer de ambos culés impenitentes. Recién llegado, pues, a la nueva ciudad, sin demasiados conocidos y en plena mudanza de piso, vio en un ambiente extraño –habitación transformada temporalmente en salón-comedor, televisor colocado en un emplazamiento provisional- el que tenía que ser el momento más álgido de la historia blaugrana: Wembley, 111 (de nuevo prórroga)... Stoitxkov, Bakero y... Ronald Koeman. Una inmensa alegría, vivida, sin embargo, en soledad.

El hombre encontró un aliado blaugrana inesperado en su familia... política: su suegra, culé de sofá y televisor. Nunca había ido al Camp Nou “porque no me ha llevado nunca nadie”. Si todo pudiera solucionarse tan fácilmente, pensó... y un día la llevó al campo. Nunca olvidará su “Jesús, Maria, Josep!!!” cuando vio el césped, y le recordó el episodio vivido en su propia infancia... ¡¡¡la primera visita al Camp Nou!!!

La alegría de la Champions League se pudo repetir años más tarde, y de nuevo con un sufrimiento incontrolable a su alrededor: París. La mañana de aquel día, una amiga le había mandado un SMS. “Hoy será un día muy largo... y lleno de nervios”. Pero él se había levantado muy tranquilo y convencido de la victoria: había racionalizado la situación –seguramente para no temblar como un flan- y se había autoconvencido del triunfo. O sea, que respondió algo así como: “Los nervios para ellos. Nosotros somos superiores”. Esta vez vio el partido cómodamente sentado en el sofá, con sus dos hijos. Lo que sucedió, lo sabéis todos perfectamente. En cuanto a nuestro hombre, lo vivió todo con una extraña tranquilidad. El tío empalado en la verja del campo antes de empezar el partido -¿os acordáis?-, el gol anulado a Giuly, la expulsión de Lehmann, el gol de Campbell...

Minuto 75. La nena estaba muy nerviosa: “Papá, qué hacen, que no marcan?” y el padre: “Tranquila, marcarán seguro, y no un gol, sino dos seguidos” (¡¡¡toma yoya!!!)

Minut 76. Iniesta, Larsson.....

..... y Eto’o.

Momento brutal. Lo primero, relax. ¡Buffff! Después, risas, lágrimas, SMSs, carreras por el pasillo, y sin casi tiempo de digerirlo, Larsson, la lluvia... alguien chuta, y la desvía el portero. Así lo vio –o más bien no lo vio- el hombre. El portero la había desviado, en medio de la lluvia... y sin embargo, estaba seguro de haber visto que la red se movía. ¿Pero y el balón? ¿Dónde estaba el balón? Segundo larguísimo. La pelota aparece mansamente dentro de la portería de Almunia. Belletti de rodillas, clamando al cielo... Belletti, Belletti y la lluvia...

Belletti... ¡así, pues, era gol! 2-1. Belletti y la piña humana encima de él. Y poco después, el final. Y Puyol, poniéndose la orejuda como si fuera una barretina. A aquel padre de familia, aquel día le sudaron los ojos.

A veces, el hombre y su familia se desplazan a su ciutdad natal del corazón de Catalunya, donde siguen viviendo sus padres. Y si hay un partido de fútbol en la tele, sobre todo si juega su Barça, los pasos del hombre se encaminan automáticamente hacia aquella sillita de madera del salón. Sus padres se han mudado de casa, pero la sillita aún está allí.

Cuando me siento en la silla, no sé qué hacer con las piernas, de tan pequeña que es. Pero es mi sillita de madera.

miércoles, 15 de abril de 2009

El nº 24

Después de perder la liga en la última jornada, después del triángulo en el medio del campo de Xavii-Iniesta-Deco y después de vender a Motta, Edmilson desaparecido, de que Davids no renovase, de que Gerard fuese un pufo....A Alguien dentro del club le dio por buscar a un jugador que tuviese el perfil de centrocampista defensivo. Es decir, que cortase todos los balones del medio campo, que protegiese la espalda de los laterales cuando estos atacasen, etc.

Dicen que fue el padre de Bojan fue el que aconsejó un nombre a la secretaría técnica del club, aconsejó al propio Txiki Begiristain un fichaje que iba a dar resultado.
El hombre aconsejado era Gnegnerí Yaya Touré nacido en Costa de Marfil un 13 de Mayo de 1983. Mide aproximadamente 1,91 y pesa 91 kgs de puro músculo.


De gran calidad técnica, fuerte chut aunque en el Fc Barcelona no lo use demasiado debido a su demarcación en el terreno de juego, Toure si ha demostrado y cada día va a más, que es barre y protege el medio del campo como nadie. Aunque a mí y a muchos contertulios del YOYA nos gustaría verlo más en la posición de interior par así, entre otras cosas, aprovechar su fuerte disparo.

Aunque al principio, Toure se llevaba las burlas del público debido a su nombre rápidamente se convirtió en se primera temporada en una pieza clave dentro del equipo de Frank Rijkaard.
Era un equipo en descomposición, donde ni siquiera se entrenaba, donde dos de sus crack se habían borrado de la temporada, donde Messi se lesionaba, donde Etoo se lesionaba y donde Henry no se acoplaba...Allí estaba Toure dejándose los cojones y con una hernia discal durante casi 4 meses.

Al principio de esta temporada parecía que había perdido la posición ante un joven Sergio Busquets pero no. Yaya sólo estaba recuperándose de su lesión y pronto recuperó su puesto. Esta temporada lleva 2 goles. El primero contra el Mallorca en casa donde hizo una jugada al estilo Messi, mostrándonos su gran calidad con el balón en los pies, y otro al Escupiñol.

Toure nunca se llevará una ovación del Nou Camp, nunca se llevará un balón de oro, nunca ocupará portadas. El lo sabe. El hace el trabajo sucio y a la vez de los más importantes.
Para mí, el mejor fichaje de los últimos 4 años.

Gallina de piel: El calendario que se nos avecina me pone. ¿Es grave doctor?.
Hay que seguir trafajando: El blog de lenny. ¿Lenny no ama a sus lectores? ¿puedo curar mi ptsd? Si no actualiza me cortó el cuerpo

lunes, 13 de abril de 2009

Que Eto'o no tenga que hacer de Bakero



Hace bien Josep Guardiola i Sala en recordarles a los jugadores del Barça la eliminatoria de Kaiserslautern. Él estuvo allí, en aquel, por cierto, horrible partido de Zubi, y sabe que los alemanes nunca se dan por vencidos, aunque lo haya dicho Klinsmann o aunque Beckembauer declare que el Barça es el mejor equipo del mundo. Que lo es.

No soy de los que cree en una posible remontada bávara, pero sí creo que los germanos tendrán ganas de remendar sus rotas vestiduras y de al menos devolverle un poco de brillo a su escudo. Saldrán a vencer o a morir en el intento; sabido es que nunca se rindieron ni ante ejércitos muy superiores, e intentarán emboscarnos emulando la batalla de Teutoburgo. Esperemos que esta vez Guardiola no tenga que suicidarse como Varo, el gobernador Romano en Germania, y sí en cambio se coma unos buenos frankfurts -dicho esto sin terceras lecturas-.

Tras ver el partido del sábado se constata que el Barça sigue siendo terrenal, y que ahora debe volver a enfundarse la cota de malla para la batalla. Ir a Munich no es como ir de excursión a Montserrat, por mucho que la ciudad alemana esté en una colina y la fundasen unos monjes (de ahí su nombre).

El partido tan flojo ante el Recre servirá de acicate a Pep para espolear a la plantilla, aunque los focos europeos acostumbran a sacar el mejor bronceado a los nuestros. El choque deberá ser espectacular y acabar en tablas o en victoria mínima de uno de los dos. Aunque tampoco descarto otra amplia victoria blaugrana, sabiendo que los del Allianz aseguran que irán al ataque desde el minuto cero. Lo que no toleraré es que Eto'o tenga que marcar el gol milagroso en el min. 89. Con la taquicardia del '91 ya tuve bastante.

Positifo: Que el Chelski de Abramovich esté a un paso de defenestrar a los reds. La campaña de la brunete sería espectacular si el Spanish'L'pool se enfrentase al Barça.

Nejatifo: Que al Chelski lo entrene Guus Hiddink. Estratega a la altura de Julio César.