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martes, 8 de junio de 2010

Elmejorcampeómdetoalahistoria

Tanto en portadas de periódico como en tertulias radiofónicas, blogueras, de bar y de oficina se repite la rimbombante expresión de "el mejor campeón de la historia". Apoyándose, por supuesto, en que números son amores y no buenas razones. Números = puntos, en este caso; aunque tampoco viene mal recordar los equipos más goleadores de la Liga.

Sin embargo, la Liga no comenzó con Cruyff entrenador, ni tampoco con la Quinta el Buitre, ni siquiera con Kubala ni Di Stéfano. La primera edición se jugó de febrero a junio de 1929, con sólo 18 jornadas; y aquí venimos a hacer justicia "numérica" con todos los campeones. Por lo tanto, compararemos los números relativos en base al nº de partidos jugados, en lugar de hacerlo con números absolutos.

Goles

El asunto de los goles siempre es controversial. Por un lado, cuantos más partidos se juegan más fácil es tener alguna mala racha que baje la media final de goles. Y por otro, en el fútbol de hace más de 50 años la media de goles por partido era mucho mayor que la de hoy en día. Una vez aclarado esto, vayamos a las medias de goles y hagamos un repaso histórico. Tomamos el récord absoluto de goles, los 107 del Madrid de Toshack de la 1989/90, como referencia; y extrapolamos las cifras de goles a 38 jornadas.

Y recibimos la primera en la frente. El Athletic de Bilbao imbatido de la 1929/30 (18 partidos: 12 ganados y 6 empatados) marcó 63 goles (133 a 38 partidos), y en la siguiente temporada consiguió 73 (154,111), marcando Bata 27 goles en 17 partidos. Un poco más adelante, ya en una Liga de 14 equipos, nos encontramos con el gran Valencia de los primeros 40: En la 1941/42, el Valencia alcanzó 85 goles en 26 partidos (124,23 a 38), y su máximo goleador Edmundo Suárez "Mundo" marcando 27 en los 25 partidos que jugó. Mirando las ligas de 16 equipos nos encontramos con el LaszloBarcelona y sus 92 goles (116,533) de la 1951/52 (26 de Kubala) y los 96 (121,6) de la 1958/59, ya con la guerra Madrid-Barça en pleno apogeo, donde las cifras goleadoras estuvieron bastante repartidas (20 Evaristo, 18 Tejada, 14 Luis Suárez, 9 Kubala...).

A partir de mediados de los 60 se notó una gran recesión en el nº de goles por partido y raramente algún equipo pasó de 60 goles en aquellas ligas con 30 jornadas. En la 1971/72 se pasó a jugar 34 partidos pero las cifras goleadoras tampoco aumentaron mucho. Los equipos más goleadores en aquella etapa fueron el primer Barça de Cruyff (1973/74) y el Barça no-campeón de Udo Lattek (1981/82) con 75 goles, y el R. Madrid que marcó 77 en la 1977/78 (una extrapolación a 38 partidos de 85,059 goles, muy lejos de las cifras de récord).

Hasta la Quinta del Buitre no se volvieron a ver unas cifras altas, a finales de los 80 ellos encadenaron 95, 91 y 107 goles en Liga, antes de que Cruyff comenzara a ganar ligas con el Barça, siendo el Barça más goleador el de la 1993/94 (el de los 30 goles de Romario), llegando el equipo a los 91 goles. Hasta la temporada pasada con el Barça de los 105 goles, en el resto de ligas la cosa quedó lejos, exceptuando al Barça de Ronaldo con 102 goles, aunque en 42 partidos (92,286 con 38 partidos); baste decir que el Valencia ganó la Liga 2001/02 marcando 51 goles.

Puntos
Valencia C.F. 1942

Para calcular los puntos relativos, se ha dado el valor de 2 puntos a las victorias para poder comparar, y de nuevo se han extrapolado las puntuaciones de los equipos que jugaron ligas con menos (o más) de 20. Los mejores campeones según el tamaño de la liga son:

- 10 equipos: Athletic Bilbao, 1929/30. 30 puntos en 18 partidos = 63,333.
- 12 equipos: Betis, 1934/35. 34 puntos en 22 partidos = 58,728.
- 14 equipos: Valencia, 1941/42. 40 puntos en 26 partidos = 58,462.
- 16 equipos: Real Madrid, 1960/61. 52 puntos en 30 partidos = 65,867 (el 2º sería el Barça de la 1958/59 con 51 que serían 64,6).
- 18 equipos: Real Madrid, 1985/86. 56 puntos en 34 partidos = 62,588.
- 20 equipos: Hasta esta temporada, el Real Madrid de 1989/90, 62 puntos en 38 partidos.

Temporada 2009/10: Con 31 victorias y 6 empates, si contáramos 2 puntos por victoria el Barça habría conseguido la impresionante cantidad de 68 puntos. Por lo tanto, tanto relativa como absolutamente el Barça es, por puntos, el mejor campeón de la historia de la Liga hasta 2010.
¡Força Barça!

martes, 19 de mayo de 2009

MITOS QUE CAEN. EPISODIO 2



Mito de hoy: El dinero no es un problema para el Madriz.



[Editado]

Verdadero (las cartas marcadas).



[Editado]





Tema peliagudo donde los haya, hoygan.





Desde Mordor llegan constantes “noticias” sobre fichajes de éste, aquél y el de más allá crack. Las cantidades que se barajan hace ya tiempo que superaron el apelativo de “obscenas”.Pero la facilidad con que se repiten las mentiras y se asumen como verdades es notable, no cabe duda. Se habla de millones como el que habla de kilos de estiércol, todo es posible gracias al “ser superior” F.P (ya se ha debatido largo y tendido el genio creador de este personaje).





Naturalmente, uno se pregunta cómo un club como el F.C. Barcelona, con un mayor número de socios, un estadio de mayor capacidad y un creciente ejército de aficionados por todo el mundo tenga que estar haciendo encaje de bolillos cada vez que se plantea acometer un fichaje de relumbrón. ¿Acaso es la mentalidad comercial catalana, que obliga a hacer cuentas y más cuentas antes de dar un paso? ¿O es que ellos son la cigarra puta del cuento y nosotros las hormigas gilipollas? ¿O quizá, como apunta el infame Tomás “Experimento fallido del Dr. Moreau” Guasch, hay una casilla en la declaración de hacienda a tal efecto?





Como siempre, la respuesta es más sencilla. Imaginad que estáis jugando al Monopoly con unos colegas y uno, el tramposo, se sienta al lado de la banca y va sisando con la connivencia del que controla los billetes. Pues eso.





Al final, no pasa nada, cuando tienen el agua al cuello, todos, absolutamente todos repiten el mantra de urgencia: “El madriz tiene capacidad para generar muchos ingresos”. Y tema sanjat.



En otros países no dejan que los clubes endeudados fichen a jugadores hasta que saneen las cuentas. Pero claro, ¿qué sabrán esos extranjeros…?





Próximo episodio:

  • El Madrit es el equipo de Franco.


Gashina de piel: Que quizá no tengamos el dinero (cosas que tiene mirarse la contabilidad), o la facilidad para despilfarrarlo, pero cualquier jugador con dos dedos de frente, ante la posibilidad de ser rico o riquísimo, debería querer venir al Barça de Pep. Esa es la baza que habrá que jugar en las negociaciones.





Hay que sejir trabajando: Que ningún experto en economía haya salido nunca a explicar cómo cojones el maligno hace lo que hace con la pasta y nunca pasa nada. Se agradecería luz al respecto.







jueves, 5 de marzo de 2009

Más que rivales


Pues resulta que los del canguelo se han plantado en una final. Bien. Ya me lo dijo una vez el abuelo que nunca conocí: “Más vale canguelo patas abajo que mil chorreos anunciados”. Creo que lo suyo iba más bien por la cosa lúbrica, pero contextualizada su frase a día de hoy, resulta profética. Un sabio, mi abuelo. Gracias, viejo, el pase de ayer va por ti.

13 de mayo, pues, final de la copa del Rey, Barça-Athletic de Bilbao, un duelo de históricos, reyes de Copa, fútbol en esencia pura y tal. Partidazo. Inevitablemente, la historia toma protagonismo para retroceder en el tiempo y plantarnos en aquella noche del 25 de mayo de 1.984 donde ambos equipos protagonizaron encuentro aunque en distinto escenario (o no: esperemos acontecimientos). Vayámonos preparando porqué el machaconeo de imágenes y revivals de aquí hasta mayo será tremendo. Para no ser menos e ir preparando los estómagos para el empacho, ya os sirvo las primeras raciones.

http://www.youtube.com/watch?v=x4lEQLO9GG0, buen resumen tomando como base la retransmisión de José Ángel (en casa lo llamábamos “qué pena”) de la Casa para Televisión Española, y que nos demuestra que hubo un partido de fútbol previo al espectáculo gordo. Por qué, para qué engañarnos, a muchos nos mola el espectacular ball de bastons posterior, pura coreografía tradicional y racial:

http://www.youtube.com/watch?v=LFjDvANb4ec&feature=related

“Kung Fu Barça” o “El día de las bestias”, llamadlo como queráis, pero estas imágenes restarán imborrables para siempre en la memoria de los culés.

Y es que en los ochenta, los duelos Barça-Athletic de Bilbao (y viceversa) se convirtieron en auténticas guerras, partidos de tensión extrema. La Liga había visto emerger el fútbol vasco, consiguiendo Athletic y Real Sociedad romper la tradicional hegemonía de Madrid y Barça (bueno, la del Barça no tanto, pero ya nos entendemos). Y en el particular caso de Barça y Athletic, las hostilidades se reavivaron gracias a la serie de lesiones que Andoni Goikoetxea perpetró a las dos grandes estrellas del Barça del momento. En especial, ésta, un 24 de septiembre de 1.983: http://www.youtube.com/watch?v=N8_JYHtvTS8 (espeluznante, parece que oigo el “creck” al romperse). Tal escalada de agresividad y violencia previa tuvo su punto álgido en la final de Copa reseñada.

Schuster, el primer damnificado por la hacha de Goikoetxea, un par de años antes que Maradona, ya lo dijo: “Es más fácil salir vivo de Corea que de San Mamés”. No ayudaban para nada las declaraciones institucionales entre clubs, de sus representantes; al contrario, avivaban la confrontación. Recordemos que Javier Clemente, ese pacificador, ejercía de entrenador. Provocador y chulesco por sus andanadas ante la prensa y sus desafíos contra los rivales, poco después de la lesión de Schuster se sacó de la manga el término raza para intentar justificar lo injustificable: “Ellos (el Barça) no tienen nuestra raza, están hechos de una pasta diferente”. Menotti acabó por tachar de filonazi a Clemente, harto de que el vasco recurriera de nuevo a la raza en declaraciones posteriores: “Me sorprende el tipo de racismo que se desprende de las declaraciones de Clemente, que recuerda a los nazis, su ideología de superioridad de la raza”. El presidente del club vasco en esos momentos, ante la escalada de improperios que salían de Barcelona, llegó a afirmar que ellos no se hacían responsables de lo que pudiera pasar sobre el terreno de juego. Con tal caldo de cultivo, no es difícil imaginar como salían, partido tras partido, a jugar los 22 tipos sobre el césped: no apto para pechofríos.

Por el hecho de ser vascos, muchos sienten simpatía por el Athletic. Recuerdo a Puyal, hará una o dos temporadas, criticando que la afición del Camp Nou, ante un Bilbao errático al borde del pozo, les corease “a segunda, a segunda”. Decía que debíamos respeto al club vasco, que no merecían tal desprecio. Yo entiendo a Puyal y a todos aquellos que, como él, compartan las mismas afinidades sentimentales y afectivas hacia el Athletic. Lo respeto. Pero por mí, el Bilbao se puede ir al mismísimo infierno. Le tengo poca simpatía y creo que nunca nos podremos cobrar todo el daño deportivo que nos causaron. Celebro que estos duelos ahora sean de baja intensidad, básicamente por la pérdida de entidad deportiva del propio Athletic. San Mamés, aún siendo un campo histórico y reverencial, hoy en día intimida poco.

Volviendo al pasado, a los tiempos de guerra, quiero acabar refiriéndome al personaje más lamentable y siniestro de toda esta historia. Sí, él.

Goikoetxea, muy a posteriori (¿quizás en el “Aquest any 100” de TV3?), acabó lamentando la entrada a Maradona aunque siempre la justificó – el típico calentón, venía de recibir una fea entrada de Schuster – y nunca se arrepintió de ella. En su descargo, siempre dice que Maradona volvió a jugar y que se convirtió en el mejor jugador del mundo. Maradona, lacónico, le deseó que como entrenador tuviera mejor suerte que como jugador, cosa que molestaba al vasco porqué consideraba que lo desprestigiaba como futbolista al restarle méritos. El tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. No se conocen los méritos del Goiko entrenador pero sí ha trascendido su celebridad como futbolista: una clasificación reciente lo coronó como el carnicero más reputado de la historia del fútbol. Nunca una distinción honorífica fue tan merecida.

P.D.: Venga, de propina: http://www.youtube.com/watch?v=PF5DmWQAyIQ

jueves, 5 de febrero de 2009

Un pie en Mallorca, el otro pie en Valencia

Crónica Barça-Mallorca.
Muchos barcelonistas comenzaran a buscar alojamiento en Valencia de cara a la final de la Copa del Rey, ya que el equipo culé dio ayer un paso de gigante para estar presente en dicha cita.

El partido de anoche se presentaba a priori con un claro favoritismo local. Ya saben, primero contra último, 39 puntos de diferencia, diferencia abismal entre plantillas, etcetera. Pero amigos, éso es lo maravilloso del futbol, que todo puede pasar, y más en una eliminatoria a doble partido.

El encuentro comenzó con los típicos minutos de tanteo y tímidas aproximaciones baleares. El equipo de Guardiola nunca consiguió una rápida circulación de balón, que pudiera cansar a los rivales y abrir huecos en la poblada defensa rival. ¿Y el rival? Pues esperando atrás, con todos sus hombres bien juntitos, ayudas constantes y ahí me las den todas.

Pinto volvió a ser de la partida en Copa

Parecía que el Barça no lograba engancharse al partido cuando de repente llegó el primer chispazo. Un buen pase al hueco de Hleb lo recogió Bojan que, en una jugada messiniana, creó la primera gran ocasión del encuentro: dos regates en un palmo de terreno y chut raso que pudo despejar Lux, el guardameta argentino del Mallorca.

Siete minutos más tarde una buena jugada iniciada por Iniesta acabó de nuevo en los pies de Bojan, que tras un recorte disparó bajo a las manos del portero. El dominio culé era cada vez más evidente y las líneas visitantes cada vez se acercaban más a la propia área.

Fruto de este dominio llegó una nueva ocasión, esta vez de Iniesta, que tras un maravilloso taconazo de Henry se plantó ante el portero y, un tanto forzado, golpeó de puntera. Su disparo salió muy ajustado al poste e incluso se llegó a cantar el gol.

Pero la maravilla aún no había llegado. Corría el minuto 30 cuando Bojan recogió escorado en banda derecha un balón robado por Alves. Avanzó con el balón pegado a la bota y la cabeza alta. Divisó a Henry en el interior del área y realizó un centro que fue un homenaje al buen futbol: con el interior, consiguiendo la rosca y la parábola perfectas para esquivar a los defensas, y medido a la cabeza del delantero francés, que conectó un cabezazo inalcanzable para Lux. Lo más difícil ya se había conseguido. El Barça pareció conformarse con este tanto y esperar tranquilamente el paso por el vestuario.

- Hoyga, ¿es el enemigo?

Durante el descanso la arenga de Manzano tuvo que ser de órdago, pues su equipo salió mucho más enchufado en la segunda parte. "Todos a correr y maricón el último" debieron decirse sus jugadores antes de regresar al campo. No le debió gustar a Guardiola cómo cazaba la perrita y en el minuto 10 de la reanudación (muy poco usual) ordenó dos cambios (menos usual aún). Cambió al goleador Henry por el arma de destrucción masiva, Messi, y a Gudjohn100 por Busquets.

El que se pusó como unas castañuelas al ver al argentino en el campo fue Iniesta, ya que por fin encontraba alguien que hablara su mismo idioma. Con la entrada de Busquets se buscaba más control en el centro del campo, más toque. Y se consiguió.

Hleb ya se ha desplazado a Mallorca para preparar el partido de vuelta

De una conducción de Iniesta al borde de la frontal llegó la falta que supuso el origen del segundo gol. A falta de Xavi para ejecutar, esta vez fue Márquez quien tomó la responsabilidad. El mexicano no buscó únicamente la potencia como en otras ocasiones y optó por sortear la barrera mallorquinista con un toque de extrema precisión. Imposible de parar para el portero. Un golazo que aportaba tranquilidad al partido y a la eliminatoria.

Puso en el campo Manzano parte de la artillería que había dejado en el banquillo, dando entrada a Aduriz, autor del tanto del Mallorca en su visita liguera al Camp Nou, pero en toda la segunda parte no hubo ni un sólo disparo entre los tres palos defendidos nuevamente por Pinto.

No hubiera habido más historia sino hubiera sido por un susto de última hora. El argentino Trejo se internó en el área tras una pérdida de Alves y Márquez fue al suelo al estilo del Sardinero. El árbitro no pitó penalty porque Dios no quiso. Son aspectos sin duda a mejorar, ya que el 2-1, aparte de injusto, hubiera complicado muy mucho la eliminatoria, que con el 2-0 queda bien encarrilada.

Pinto: (6) Tranquilo. Apenas si tuvo trabajo.

Alves: (7) Currante. Trabajó como siempre pero con menos precisión que en otros partidos.

Márquez: (8) Goleador. Marcó un gol para enmarcar pero casi lo empaña con una acción que pudo costar un penalty.

Piqué: (6) Impreciso. Perdió varios balones intentado jugar en corto.

Sylvinho: (5). Defensivo. No se prodigó en sus habituales subidas por banda.

Iniesta: (8) Omnipresente. Destiló calidad en la mayoría de sus acciones.

Touré: (6) Irregular. Recuperó tantos balones como regaló.

Guddy: (5) Apagado. No encontró su sitio en su partido número 100.

Bojan: (8) Enchufado. Le va la Copa, estuvo participativo y muy acertado.

Henry: (8) Brillante. Magnífico gol que sirvió para abrir el marcador.

Hleb: (6) Intermitente. Alternó buenos pases con sus habituales errores.

Salieron Messi (7, intimidador), Busquets (6, seguro) y Eto'o (5, frío)

Positifo:

  • La clara victoria en basket ante el Maccabi, en un gran 3r cuarto.

  • Que el tumor benigno detectado a Lakovic parece que no va a tener consecuencias graves para su salud. Desde aquí enviamos un abrazo para él.

Nejatifo:

  • Que Pepe Sánchez no haya jugado más minutos y no haya llegado así la derrota del Madrid de basket.

  • Que Tele5 no haya emitido las imágenes del descanso en el palco del Camp Nou, con la presencia de dos grandes amigos como Masip y Valero.

lunes, 19 de enero de 2009

Highway to Hell

Vedder y su excelente artículo Autopista hacia el cielo me hicieron reflexionar. Lo admito, lo primero en lo que pensé cuando leí el título del post fue en Highway to Hell (traducida como "Autopista hacia el infierno"), uno de los temas insignia de AC/DC y uno de los últimos grandes éxitos que Bon Scott escribió antes de su temprana defunción.

Cuando hablamos de clubes de la entidad de Barcelona o Real Madrid, de Milan, Inter, Juve, ManU, Bayern... estamos hablando de Fórmulas 1 que año tras año cogen la autopista del balón. Jornada a jornada, dejan atrás a Opels Corsa, Seats Ibiza y demás tecnología caduca en busca de la meta del éxito, de la Liga, de la Champions. Y a esa velocidad las cosas se ven muy deprisa y un fallo de conducción o un error en la hoja de ruta te puede enviar al fondo de un precipicio sin opción de marcha atrás, vive Carlos Sainz. Claro está, si encima cometes un error en la puesta a punto del bólido, la ostia que te pegues contra el muro de contención puede ser histórica.

Lo curioso de estas autopistas que año tras año acogen los campeonatos de fútbol es que la dirección no suele quedar clara. Bajo la niebla, detrás de un árbol, se esconde un cartel que indica el destino y los quilómetros que quedan para llegar. Tú, amo de las finanzas, rey de la mecánica de última generación, dueño absoluto de los mejores neumáticos, sueles pensar que vas por el buen camino, por la autopista del cielo. Puede que el año pasado te llevaras la cursa con la gorra y que éste no hayas invertido en el nuevo alerón que tanto te pedían los ingenieros. Puede que corras demasiado y levantes el pie del acelerador. O puede, simplemente, que tu triunfo fuera por causas climáticas favorables. Entonces entras en el túnel y James Hetfield, cantante de Metallica, te susurra: Then it comes to be that the soothing light at the end of your tunnel, is just a freight train coming your way*. El trallazo es tremendo, puede que todo acabe en Siniestro Total. Estaba claro, te habías colado tras la rotonda de Los Pajaritos y habías cogido la salida hacia la Autopista del Infierno, una carretera paralela a la descrita por Vedder, pero en sentido contrario, durísima, llena de baches, con autoestopistas que te chuparán la sangre en cuanto les montes en el asiento de atrás, con moteles de mala muerte con zombies vivientes que por la noche te arrancarán los brazos y las piernas (puede que en alguna emisora de radio). Los demás equipos no cogen casi nunca estas autopistas. Sus coches no son tan potentes y deben ir por la N-II. Allí hay semáforos y mucho tráfico, y pernoctan en cámpings, casi todos ellos sin sombra, pero poco a poco llegan al destino deseado. Cada año, eso sí, tres se duermen al volante y caen por el terraplén que hay llegando a Sant Pol. Los grandes saben que sólo pueden ganar por la autopista, aunque el peaje a veces sea muy caro.

Esta temporada, todo indicaba que el Barça había cogido la ruta de AC/DC. Tras una moción de censura pasada por los pelos, con la marcha de Rijkaard y Ronaldinho, con un Laporta más Tony Montana que nunca, un entrenador becario sin experiencia en primera y con Hleb como única novedad ofensiva, la ruta estaba bastante clara. Al otro lado de la cama, el Madrid iba limando su buga. Éste era más propio de Mad Max que de Schumacher, parecía que en lugar de ir por la Autopista del cielo, fuera por la del Infierno pero en dirección contraria. Piedras, agujeros del tamaño de la cabeza de la Pataky, pinchazos y pucherazos, pero nada tú, en mayo a la Cibeles. Realmente, daba la impresión que el Barça sólo había tapado un poco los arañazos cuando el cuerpo pedía coche nuevo. El Madrid, tan enfrascado en querer comprar el carburador del Manchester United, se había quedado con el mismo coche.

La cosa pintaba a igualdad, e incluso otros bólidos se sumaron a la fiesta. Pero rápido se vio que el Culé Team iba como un rayo junto a Michael Landon. Autopista recién asfaltada, sol con brisa y conducción perfecta. El Madrid, en cambio, iba derechito al Infierno. El conductor, puede que el único alemán antipático de Colonia, se apeó bien pronto de la carrera. En diciembre tocaba cambió de aceite y el socio compromisario tenía que aprobarlo. Parece ser que lo hizo con compra de votos de por medio. Según dicen, el mecánico de menor rango, un tal Nanín, fue el elegido por el Ron Dennis merengue. Y se han pegado un trompazo que ni Carlos Sainz podría mejorar, que ya es decir. El coche sigue igual de hecho polvo y ahora el problema está en la mismísima escudería. A falta de 5 meses para el final de carrera, la caravana merengue en bloque va gripada y con el durísimo Rally de Liverpool en el horizonte como regalo. Han cogido un atajo y se acercan al infierno mucho antes de lo esperado. Cuando lleguen, eso sí, no se encontrarán con Bon Scott. Y es que los grandes nunca mueren.
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* Resulta que esa luz tranquilizadora al final de tu túnel solo era un tren de carga que venía en tu dirección.

Gashina de piel: la posible marcha de Kaká al City por un pastón aún impredecible. Algunos dicen que el Milan utilizará el dinero para fichar 4 viejas glorias más, pero yo veo reconstrucción a gran escala. Sólo pido una cosa, que no fichen a Adebayor.

Hay que sejir trafajando: Que el Sudamericano sub 20 que se está disputando en Venezuela no cuente con algunas de las estrellas emergentes por la negativa de sus clubes a cederlos. Argentina, por ejemplo, no dispone de Piatti (Almería), ni de Di Santo (Chelsea) ni de Pastore (Huracán). Brasil, que prohibe a los jugadores menores de 18 años fichar por equipos extranjeros, opta por otra medida, que es sólo convocar jugadores que estén en el campeonato local.

sábado, 10 de enero de 2009

¿Necesita el Barça el mejor portero del mundo?

Bueno, debuto como invitado en este foro. Espero que la buena y exigente afición yoyera me reciba con benevolencia...

Como antimadridista, me duele que Casillas haya sido elegido mejor portero del mundo del año pasado. Lo cual no quita que reconozca que es verdad. O que puede ser verdad, vaya. Porque me pregunto si los que dan estos premios se han mirado con lupa toooodoooos los porteros de toooodaaaas las Ligas del mundo. Es lo que tienen los premios, desde el Balón de Oro hasta el FIFA. No son de fiar, no porque premien a uno que no se lo merece (que aún así, ocurre de vez en cuando), si no porque se olviden de otros que también lo merecerían y no tienen tanta repercusión mediática. Por no hablar de que si CR7 es para unos el mejor basándose en los títulos conseguidos, el mejor portero debería ser Van der Sar… Pero estoy divagando.

 Vale, lo acepto: Casillas es el mejor portero del mundo en el 2008. Lo admito con dolor, porque juega en el maligno. Y nosotros, ¿a quien tenemos? Pues a Victor Valdés. Trofeo Zamora ya en una ocasión y camino de repetir premio este año. Fundamental en la consecución de la última Champions. Eternamente cuestionado por algunos, que le cuelgan el sambenito de “No es portero para el Barça”. Y ahora yo hago dos preguntas: ¿qué tiene que hacer Valdés para que se le reconozca apto para el Barça? y, si no cumple con esos requisitos, ¿cómo tiene que ser un portero para el Barça?

 Existe el tópico de que un equipo grande, que aspire a todo, debe tener lo mejorcito en cada puesto de la plantilla. Según este aforismo, el Barça debería tener si no al mejor, a uno de los mejores porteros del mundo. Si no sale de la cantera, a aflojar el talonario y hacer prospección de mercado. Entonces, añado una tercera pregunta: tal como juega el Barça, ¿es necesario gastar un dinero que podría emplearse en otros puestos que precisan refuerzo?

 Vamos a ir contestando preguntas. En primer lugar, Valdés es un buen portero. Ha ido mejorando en los últimos años, ha ido ganando seguridad y confianza. Tiene mando en el área pequeña. Tiene buenos reflejos y buena colocación. Sabe blocar. Sobre todo, ha mejorado en concentración, y eso es fundamental como veremos más abajo. Le falta una asignatura por aprobar, donde presenta sus mayores defectos: no mide bien en las salidas, no tanto en los uno contra uno, donde sus reflejos suelen acertar, si no cuando debe cubrir portería ante un rival que va a disparar a más distancia. Esto afecta también a su actitud en las jugadas a balón parado, especialmente saques de esquina, donde a veces presenta también esta inseguridad.

 El meollo está en la segunda pregunta. Y respondo: Valdés sí es un portero para el Barça. Por lo menos con el sistema actual y cómo está funcionando. Teniendo en cuenta la apabullante posesión de balón que plantea el equipo en sus partidos, con una media que corta de raíz toda intención de ataque del rival y a la que sólo se la pilla en contadas ocasiones en contras lanzadas desde muy atrás… Con una defensa cuya pareja de centrales (en sus muchas variantes con Puyol, Márquez y Piqué, o últimamente quien caiga por ahí) suele bastarse para controlar los balones que caen en el área… A Víctor hay que exigirle concentración, que la tiene, para no dormirse en los laureles, y que demuestre sus aptitudes en los pocos balones que le llegan. Y en general, lo hace sobradamente.

 Para que me entiendan mejor, vuelvo a Casillas y el maligno. Con todas las ocasiones que le crean, el Madrid sí que necesita un superportero. El mejor del mundo, o casi. Al bueno de Iker, gran guardameta, le seguirán cayendo premios porque, dado el coladero que hasta ahora supone su defensa y media, apenas hay partido en el que no salve a su equipo de alguna debacle. Y eso mediáticamente impone. La prueba es que cuando Casillas atravesó un bache a final de otoño pasado (posiblemente obnubilado con los halagos, como él mismo reconoció, y con la campaña de la Brunete para que le dieran el Balón de Oro), el Madrid cayó en el pozo. Al otro lado del puente aéreo, si quitamos la final de Champions en París, Valdés raramente ha sido “salvador”. No ha hecho falta. Nos basta con que siga con esa labor callada y oscura. Sin aspavientos. Y esperar que con la tranquilidad que le da el saber que está bien defendido, mejore en esos puntos oscuros que aún le quedan…

 Así que, respondiendo a la pregunta final, creo que no hace falta gastar el oro y el moro en cubrir la portería del Barça. En especial, ahora que veo que Pinto, sobre quien tenía yo muchas dudas el año del pasado, empieza a mostrarse como un relevo más que apto. No digo que si se pone a tiro, a precio accesible, un buen portero para el futuro, haya que desdeñarlo. Pero no me parece que hace falta fichar a una primera figura.

 Así que dejemos a Casillas ganar premios, que además es buen chaval, cae simpático, apoya causas nobles, va a misa los domingos y se come todo lo que le ponen en el plato. Que se quede en el Madrid, además, que a ellos les hace falta, pobrecitos… que sea el que tiene que salvarles los muebles es buena señal para nosotros. Mientras nuestro equipo funcione, claro. Y mientras Victor Valdés siga cumpliendo, el Barça tiene el portero que necesita.

 Adeu i bona sort.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Socio 13.013


El culé fatalista repasa la clasificación una y otra vez y no da crédito. El Barça, su Barça, líder en solitario a 6 puntos del segundo clasificado y a 9 del Madrid. Escéptico a principio de temporada con el nuevo proyecto y el nuevo entrenador - un noi de la casa carente de cualquier experiencia para reconducir con solvencia todo un primer equipo plagado de egos, vicios enquistados y dinámica competitiva perdedora - la situación actual, no por justa, le parece anormal. Y no sólo por los números y los datos estadísticos, inmejorables: íntimamente reconoce que el juego del equipo le hace vibrar, que el trabajo y la exigencia del entrenador supera las expectativas, y le convence la solvencia y autoridad demostrada de los futbolistas (muchos de ellos unos toias, a su parecer) que partido a partido devoran con insaciabilidad y ambición al rival. Pero su fatalismo, firmemente consolidado tras una larga vicisitud como socio número 13.013, no le permite manifestaciones extemporáneas, ni euforias desatadas, ni triunfalismos apasionados, y su contención, amén de su reserva ante cualquier expresión jubilosa, le hace mantener su impertérrita expresión pétrea, desconfiada, al igual que su actitud, recelosa, alejada del desbordamiento emocional fácil, del goce sincero, ya sea ante un hat trick de Henry, ya sea ante la excepcionalidad del destacado liderato de su equipo. Precavido, frena la euforia: “Més fotuda serà la caiguda si ens confiem massa. Que està clar que els moments putes arribaran. Que no, que no, que això no pot ser un paseig fins al final. Que ja ens fotran, ja...".


El culé fatalista sufre insomnio cuando recuerda que, el próximo sábado, viene el Madrid. Tal cita le hace revivir sus peores temores futbolísticos, sus eternas pesadillas en blaugrana. Poco importa que el Barça esté como un tiro y el Madrid sea el más vulnerable que se recuerda en lustros. La ocasión pinta a goleada histórica pero él sabe que el guión previsto no tiene porqué cumplirse. “Davant aquests fills de Satán no hi ha raó que valgui. Que quan més víctimes, més ens la foten, els va parir. I aquesta eufòria de l'entorn...No, no, no pot ser bo…Como si ho veiés: 0-1, dels 12 es posen a 6, i ells a remontar i nosaltres pel pedregar. Com si no ho haguessim viscut mai, és que no aprenem, collons, no aprenem…”. Hunde la cabeza en la almohada, ansioso, ante la hecatombe que imagina en forma de un Raúl callando el Camp Nou y una enésima celebración en la Cibeles con tipos extraños subidos al monumento y olas rojigualdas.


Al culé fatalista la resaca por la manita al Madrid - con hat trick de Hleb – le dura lo que su racional determinación le permite: un suspiro. Mientras estalla por las calles la pirotecnia habitual por la gran victoria, él ya piensa en el Villarreal. “Aquests són el rival a batre, aquests. Aneu tirant cohets, aneu, que en un tres i no res els tindrem amb l’alè al clatell, babaus!” Pero el Barça, jornada tras jornada, sigue sumando puntos y mantiene, cuando no aumenta, sus diferencias con respecto a sus perseguidores. Pero el culé fatalista se mantiene pertinaz al desaliento, agarrado a su fe derrotista inquebrantable y a la perspectiva histórica de los atávicos contratiempos indefectibles, al infortunio latente tatuado a fuego en el ADN distintivo del Club, convencido de que el descalabro deportivo, ya sea en forma de plaga de lesiones, autocomplacencia y relajación excesiva, secuestro del goleador principal, crisis institucional por movimientos subterráneos de la oposición, épica de los rivales, amateurismo del entrenador en los momentos difíciles, arbitrajes terroristas, líos de vestuario, conjunción astral propicia al desastre deportivo, está por llegar y será inmisericorde.


El culé fatalista celebra la consecución del título de Liga a falta de 7 jornadas para el final con entusiasmo desbordado, con locura desatada producto de tanta pasión contenida, con el mismo arrebato primario liberado con los que celebró Tenerife, Wembley y París. Pero pasada la rua por las calles de la ciudad y el fin de fiesta en el Estadi, la ansiedad le atenaza. La temporada ha sido brillante e histórica, pero quizás irrepetible. Y la perspectiva de una siguiente temporada de difícil superación, de expectativas irrealizables y metas imposibles, y con una lógica pérdida de tensión competitiva y de desmotivación generalizada, le hunde en la desmoralización más absoluta. Encima, la prensa habla de refuerzos de lujo para el equipo rival, y el temor a una mala renovación post-éxito de la plantilla le activa en un estado de, primero, cabreo, segundo, desconfianza y temor, porqué la continuidad del proyecto, posiblemente, nazca fallida. Como un resorte, y sin poderlo evitar, fiscaliza los no movimientos de su Club en aras de un auto crítico sentido de la responsabilidad y el deber (que los que debieran no aplican). El culé fatalista vuelve a su estado natural de insatisfacción tras sus devaneos festivos y no puede evitar sentir mal cuerpo - por el desastre anunciado que anticipa- cuando, en los siguientes partidos de Liga, ve a los equipos rivales hacer el pasillo a su Barça campeón.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Bienvenidos al mundo real


En el mundo real pasan estas cosas: no siempre el Barça irá de recital en recital sumando victorias como quien devora patatas chips. Hoy el equipo ha ofrecido poco fútbol pero mucha entrega, pundonor y fe en la remontada. No ha sido suficiente - hoy no - pero el esfuerzo atolondrado y apasionado del equipo hacen buenas las palabras de Pep Guardiola en el día de su presentación (o en el césped cuando el Gamper) de que no prometía títulos pero sí persistencia en el trabajo y en la entrega de sus futbolistas. En los días girados en que el fútbol se tuerce (los rivales también juegan y se ha vuelto a demostrar que Víctor Muñoz sabe tomarle la medida al Barça independientemente del mister que lo entrene), la épica - o en castizo paladín: la testiculina -  debe dar un paso adelante y ganar los puntos: hoy se ha quedado a medio camino, mano mediante de ese portero extraño de mote Pato a cabezazo de Piqué. Se pudo ganar pero el empate manda, nos hace sumar un punto y nos mantiene líderes en una jornada relativamente propicia para el Barça a las puertas de su primer Tourmalet. En el mundo real todo se puede relativizar, aunque el sabor que persiste tras el 1-1 tiene tintes agridulces.

En el mundo real descubrimos, inquietantes, que hay un Barça con Messi y un Barça sin él. Cuestión de talento y de desequilibrio.  Tipos como Messi capaces de inventar y generar peligro sólo con rozar la pelota ayudan en los malos días. Como de Messi sólo hay uno, pretender su clon se antoja extravagante, pero aspirar a una versión con capacidad de desborde, determinación y desequilibrio sí sería deseable (no al nivel de Messi, pero sí con buen nivel). Sin Iniesta, otro que aúna querer es poder con fantasía al poder, el páramo de jugadores especiales en la plantilla del Barça se hace inabastable. Los que en su día defendían la opción Arshavin como fichaje culé hoy se cargan de razones ante las evidencias de que Messi no se nos puede ni resfriar y los que vendrían a sustituirle en la actual plantilla no aportan ni la capacidad ni la intimidación del argentino aún estando mermado. Pero como hay lo que hay, sólo queda apelar al trabajo del entrenador para que la messidependencia no se torne en obsesión irresoluble.

En el mundo real, también, no podemos tapar que hay futbolistas que no responden a las expectativas creadas, que ese supuesto brillo que los precedía se desvanece descubriendo el llautó escondido, que merecen enormes actos de fe para confiar en ellos: Hleb y Bojan tendrán tiempos mejores en blaugrana pero hoy aportan ansia cuando necesitamos orden, espesura cuando la clarividencia debe imponerse, encogimiento cuando debemos reclamar de ellos más determinación. Deben erigirse como futbolistas importantes y a día de hoy sólo nos ofrecen desconfianza. En el mundo real es justo dar tiempo y apoyo a unos futbolistas en horas bajas pero deben darnos emociones, más que razones, para volver a creer en su aptitud.

En el mundo real este Barça nos parecía indomable e invencible pero hoy nos ha demostrado que puede tropezar y caer, nos enseñará como se sobrepone y realza a las adversidades y hasta los malos nos parecerán aceptables (no dudo de ello). No será la última vez que caiga, en definitiva, que por eso vivimos en el puto mundo real.